Enamorarse es Rejuvenecer

Sentir amor es el estado en el que el rejuvenecimiento y la longevidad se manifiestan. Amar te hace vivir de verdad, lo demás es sólo un sucedáneo. Mientras dura esta vida, podrás amar en los diferentes niveles en los que el amor se experimenta. El enamoramiento o amor romántico es uno de ellos. Hoy te invito a dar un paseo por lo que llamamos enamoramiento, tan celebrado estos días de febrero,  mostrándote los aspectos que intervienen para considerarlo un aliado antiaging.

 

Cupido y Psique

Cupido y Psique

 

El paseo comienza elevando la vibración. Sentir amor  hace que tu energía vibre más alto y sintonice con frecuencias  luminosas y brillantes, te sube. Orgánicamente, te sientes liger@, como si flotases. Esas sensaciones energéticas activan los genes de protección de tu ADN, favoreciendo que se expresen con mayor vitalidad.

Lo energético tiene una inmediata repercusión química.  Mensajeros moleculares: hormonas, neurotransmisores y otra serie de péptidos, conforman una cascada estimulante para las células de tu organismo que se vuelven vibrantes y poderosas. Se establece una comunicación química que re-activa tu metabolismo generando bienestar y haciéndote sentir más joven. Lo notas en tu piel, tu pelo, el brillo de tu mirada… Te sientes con mucha energía, pues estás recibiendo mucha atención de otra persona. La atención y la energía son prácticamente lo mismo: la energía sigue a la atención.  Otro día te hablaré más de ello.

 

 

Un chute de amor

Químicamente hablando, el enamoramiento es una droga endógena que genera dependencia feliz y rejuvenecedora si eres correspondid@. Los componentes químicos de esa droga  son principalmente la dopamina, la norepinefrina, la oxitoxina y también, aunque en sentido inverso, la serotonina.

Por ejemplo, niveles altos de dopamina en el cerebro producen gran concentración de la atención, fuerte motivación y conductas altamente orientadas a un objetivo. En ello podrás reconocer  características del amor romántico. La dopamina también se asocia al estímulo para el  aprendizaje de lo novedoso. Estarás de acuerdo en que los enamorados se reconocen entre ellos como seres novedosos y únicos. Así mismo,  niveles altos de dopamina en el cerebro generan también euforia, hiperactividad, energía,  aumento de los latidos del corazón y  de la velocidad de la respiración… ¿Te suena?

 

 

La oxitocina, otro de los ingredientes de la fórmula romántica,  genera intimidad, ternura y favorece la fidelidad,  aspectos que suelen estar presentes en la vida de las personas más longevas. Además, investigaciones científicas como las de la Universidad de Berkeley  demuestran que ayuda a mantener la capacidad de autorregeneración de la masa muscular que se va perdiendo con el paso de los años. Según estas investigaciones, la oxitocina no sólo beneficia a los músculos sino también a los huesos. Su presencia en el organismo también combate la obesidad y la degeneración del cerebro. Como ves la química del enamoramiento y el rejuvenecimiento están muy relacionadas. Por su parte, las hormonas sexuales como los estrógenos y la testosterona también tienen efectos rejuvenecedores sobre la piel, los músculos, los huesos y la lubricación de todo el organismo, al tiempo que te proporcionan resistencia, estamina y empoderamiento en las distintas áreas de tu vida.

 

“Te amo” y “Te quiero” no es lo mismo

-“Te amo” – dijo el principito…

-“Yo también te quiero” – dijo la rosa.

-“No es lo mismo” – respondió él…

El principito tiene razón: no es lo mismo. Sólo el amor rejuvenece por las reacciones energéticas y químicas que desencadena en tu sistema cuerpo-mente. “Querer” no consigue el efecto revitalizador y evolutivo del primero.

Decir “te quiero” significa la pretensión de poseer a la persona deseada. “Querer” tiene que ver con tener expectativas, con esperar reciprocidad y con apegarse. Si no se da reciprocidad, se suele sentir decepción y frustración. Si no se logra la posesión, o se pierde a quien se quiere, fácilmente se genera sufrimiento. El sufrimiento es la resistencia a aquello que es. Como sabes, el sufrimiento consume gran cantidad de energía, bloquea, debilita y envejece.

 

 

Decir “te amo” significa desear lo mejor para la otra persona. Amar es permitir que sea feliz aunque su camino sea diferente. Amar es un sentimiento incondicional, desinteresado, es darse desde el corazón. Decir “te amo” implica que ya te amas a ti mism@ y por eso no necesitas poseer a alguien para llenar tu vacío.

La desaparición de la persona amada puede generar dolor. El dolor es físico, se siente en el cuerpo, es natural y tiene un tiempo limitado. El sufrimiento es mental. Quien dice haber sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos.  Apegarse es ir en contra del fluir permanente de vida.

-“Ya entendí” – dijo la rosa.

-” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito.

Te sugiero que empieces a vivirlo diciendo “te amo” en lugar de “te quiero” a todas las personas que tengas en el corazón. Las palabras son poderosas y contienen la energía para materializar lo que deseamos.

 

Amor y Longevidad

Según las estadísticas sobre longevidad, las personas que mantienen una relación de pareja buena y estable viven más, superan mejor las enfermedades y presentan menos riesgo de muerte prematura que las que viven solas.

Aunque resulta evidente que estar sol@ sin pareja es mejor para la salud que una relación tóxica, según los estudios el cuidado y la atención que se recibe de la pareja facilita todo lo que conlleva una mejor salud: comer mejor, hacer más ejercicio, visitar al médico más a menudo, sentirse apoyad@, afecto…

 

 

Una relación de pareja amorosa, protectora, estimulante y respetuosa está en las bases de la longevidad. Si deseas rejuvenecer y vivir muchos años, una armoniosa y feliz relación de pareja te ayudará a conseguirlo. Para ello trata de que:

  1. la relación esté basada en la igualdad
  2. la relación sea un espejo de ti mism@
  3. en la relación haya espacio para el crecimiento
  4. en la relación dejes que el pasado quede en el pasado
  5. en la relación elijas ser feliz a tener razón
  6. se cultive la relación con atención, tiempo y cariño
  7. en la relación puedas expresar tus necesidades y negociar con amor y claridad

Una relación así seguramente ha comenzado con el enamoramiento y ha ido incorporando los elementos necesarios para hacer de ella un laboratorio alqvímico en donde el amor transforma a los amantes en la mejor versión de ell@s mism@s. En ese escenario, los amantes vibran alto, regeneran sus células, alcanzan la plenitud y son felices sin necesidad de comer perdices.

Feliz San Valentín!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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